Dudas frecuentes al vaciar una nave industrial en Figueres
Estas son las preguntas que nos hacen de verdad los titulares de nave del Alt Empordà, y no las que Google sugiere para vaciados de piso: qué mueve el coste, quién se queda el importe del metal, cómo queda la solera cuando se levanta una máquina anclada, qué pasa con la mercancía que no es tuya o que sigue sin despachar, qué documentación pide la propiedad para aceptar el inmueble, qué se hace cuando el residuo tiene que cruzar la frontera y en qué se diferencia esto de una demolición.
El desglose fase por fase lo tienes en servicios. Y si tu duda no aparece ahí abajo, mándanosla: contestaremos hasta donde alcance nuestra experiencia y diremos también dónde termina.
¿Qué determina de verdad el precio de vaciar una nave?
Menos la superficie de lo que la gente supone. Pesan más la altura libre y la accesibilidad, si hay muelle o se trabaja a pie de calle, cuánta maquinaria está fijada al suelo y cómo lo está, los metros lineales de estantería y su estado, la existencia de foso, altillo, cámara o campa exterior, la cantidad de residuo mezclado que haya que separar y el estado en el que el contrato exige devolver el pavimento. Y en Figueres hay un factor añadido: si dentro hay mercancía de terceros o existencias sin despachar, el calendario se alarga aunque el volumen sea el mismo. Dos naves idénticas en metros pueden costar muy distinto. Por eso vamos a verla antes de dar una cifra.
¿El importe del metal y de la maquinaria se descuenta o se lo queda la empresa?
Se descuenta, y queda reflejado en la oferta antes de empezar. Inventariamos lo que hay, estimamos qué recupera valor por reventa y qué por peso de material, y esa cantidad rebaja el importe del trabajo. Si el conjunto cubre el coste, la operación puede quedar a cero y te lo comunicamos en la oferta, no cuando ya estamos dentro. Si se queda corto, lo mismo. Lo que no verás nunca es un reclamo de coste cero en la primera llamada seguido de una renegociación en la segunda semana.
¿Cómo queda la solera cuando levantáis una máquina anclada?
Es la pregunta que más discusiones evita y la que casi nadie plantea a tiempo. Una máquina industrial suele estar sujeta con pernos químicos o con espárragos embebidos en una bancada de hormigón, y al retirarla quedan pernos cortados, cráteres, pasos de canalización y a veces un foso descubierto. Nosotros cortamos a ras, saneamos el hueco y reponemos el pavimento en esa zona, cerramos pasos y arquetas y lo documentamos con fotografía. Si el contrato exige devolver la solera sin anclajes vistos, ese trabajo forma parte del alcance desde el principio y no es un extra que aparece al final.
¿Qué pasa con la mercancía que hay dentro y no es mía?
Se aparta antes de tocar nada, y es uno de los motivos por los que insistimos tanto en el inventario inicial. En un almacén de tránsito o en una plataforma de distribución conviven cosas con dueños distintos: palés de sistemas de intercambio que pertenecen a un pool y no a la empresa, jaulas y contenedores retornables de clientes, utillaje ajeno, mercancía de un depositante y existencias que todavía no se han despachado y siguen en régimen aduanero. Nada de eso se puede achatarrar ni destruir por decisión propia, aunque haya perdido todo su valor comercial. Lo identificamos, lo separamos físicamente, lo dejamos reflejado en el inventario y te decimos a quién hay que llamar para cada cosa.
¿Y si el residuo o el material tienen que cruzar la frontera?
Se resuelve en origen y con antelación, nunca el día de la carga. Un traslado transfronterizo de residuos no funciona como un porte normal: exige notificación previa a las autoridades competentes de origen, de tránsito y de destino, consentimiento de todas ellas antes de mover nada, un documento que acompaña físicamente al transporte y una garantía financiera, y alguien tiene que figurar como notificante y asumir esa posición. Con material que no es residuo sino equipo vendido a un comprador del otro lado, el asunto es distinto pero también documental: expedición, embalaje, gálibo y papeles de salida. En una comarca donde media docena de polígonos vive del corredor hacia La Jonquera, esto no es una rareza: es lo que retrasa las entregas.
¿Qué documentación necesita la propiedad para aceptar la nave?
Varía según lo que se pactara, aunque el bloque que suele funcionar se repite bastante: un recuento inicial rubricado por las dos partes, imágenes fechadas del estado anterior y posterior, el justificante de cada flujo con su clasificación y la instalación que lo recibió, los comprobantes de destrucción si se ha eliminado producto, expedientes o soportes, y un acta con la fecha, el estado del inmueble y la relación de trabajos. Con ese conjunto encima de la mesa, reclamar el depósito deja de ser una discusión y pasa a ser un trámite.
¿Vosotros derribáis la nave o retiráis el fibrocemento de la cubierta?
Ni una cosa ni la otra, y conviene decirlo claro porque en las búsquedas de la zona el desmantelamiento industrial se confunde constantemente con el derribo. Nosotros vaciamos: no tocamos la estructura, no demolemos cerramientos, no abrimos la cubierta y no actuamos sobre elementos portantes. Si además de vaciar hay que derribar, esa es otra empresa y otro proyecto, y te lo decimos sin rodeos. Con el fibrocemento pasa lo mismo por otro motivo: exige empresa inscrita en el registro específico y plan de trabajo aprobado, así que lo identificamos en la visita, lo dejamos expresamente fuera del alcance, no lo manipulamos mientras trabajamos dentro y derivamos esa parte a quien está acreditado. Lo mismo aplica a aceites, disolventes, envases contaminados y gases refrigerantes.
¿Cuánto tardáis en subir a ver la nave?
Lo que tarde en cuadrar la agenda, y preferimos ser sinceros con esto. Nuestra base está en Barcelona, a unos ciento veinte kilómetros de Figueres, así que no vendemos presencia inmediata ni intervenciones de un día para otro: concertamos la visita, subimos con el equipo que corresponde y aprovechamos el desplazamiento para recorrer el inmueble entero, medir accesos y dejar el inventario hecho. A cambio, cuando damos una fecha de ejecución la damos sabiendo lo que hay dentro. Si tu problema es de horas y no de semanas, dilo en el primer mensaje y te diremos con franqueza si podemos encajarlo o si te conviene otro proveedor.
¿Lo tuyo no está recogido en ninguna de las ocho?
Casi ningún vaciado industrial se parece al anterior, porque lo que cambia no es el volumen sino el contrato, el estado del inmueble, quién tiene que aceptarlo y qué hay dentro que no sea del titular. Explícanos el tuyo y te responderemos sin adornos qué es viable, con qué secuencia y hasta dónde llega el resultado. Escríbenos desde contacto y ponemos fecha a la visita.
¿Tu material cruza la frontera y no sabes cómo documentarlo?
936 940 451